W


Ellos soñaron tierra


Vivimos en una tierra que ya fue soñada. Esta serranía fue plantada de olivos por las manos de nuestros antepasados gracias a una ley que promulgó, que quién señalara un trozo de terreno en Sierra Morena, lo desmontara y plantara de olivos, pasaría a ser su propietario. Pero la falta de recursos económicos les obligó a trabajar no sólo en su terreno, sino también para otros a cambio de un jornal para subsistir. En esta tesitura solo les quedaba la noche para realizar este duro trabajo, y por eso nuestra marca recibe este nombre, Olivar de la Luna, en homenaje a quienes con su esfuerzo nos ofrecen hoy la oportunidad de seguir trabajando y recolectando el fruto de estos olivos.

Ellas y ellos abrieron caminos y buscaron manantiales donde saciar su sed. Nosotros y nosotras hoy recorremos los mismos caminos, bebemos de sus fuentes y trabajamos los olivos. Del mismo modo que nos dejaron este legado queremos dejarlo a quienes nos sucedan.